La información es una creación del lenguaje. Y el lenguaje es el medio a través del cual un lector da significado para sí, a la información que produce una lectura. En otras palabras, la información, además de ser creada por el lenguaje, es la imitación del mismo. Para esclarecer estas ideas detengámonos en el término lenguaje. Éste era para Aristóteles «el arte que aún no tiene nombre». En nuestra época, donde la imagen y la retórica del discurso son también el objeto al que hacen referencia, podríamos decir que el lenguaje es un arte-objeto en tanto es un juego de imitaciones de objetos significantes. Estudiar las relaciones entre el lenguaje, el objeto al que alude y la información que se genera desde el objeto y el lenguaje es, además de un acercamiento al problema de la interpretación y la comunicación, una búsqueda de sentido del mundo. Emmanuel Levinas lo expresa de la siguiente forma: «El lenguaje como expresión es, ante todo, el lenguaje creador de la poesía. El arte no es pues un feliz extravío del hombre que se pone a hacer lo bello. La cultura y la creación artística forman parte del orden ontológico mismo. Son ontológicas por excelencia: hacen posible la comprensión del ser» (1964).
El lenguaje como arte-objeto, podría re-nombrarse desde tres visiones: primero, el lenguaje como objeto imitado (y no como imitación de un objeto); segundo, como arte-medio de comunicación (la información); y, tercero, como productor de sentidos. Sobre éste último, en una breve aproximación a la cuestión, cito al semiólogo Martín Barbero, que estudiando “En torno al sentido” (1973) de Greimas, dice: «la significación no es, consiguientemente, nada más que una transposición de un nivel de lenguaje en otro, de un lenguaje en otro lenguaje; el sentido se reduce así a una posibilidad de transcodificación».
Utilicemos ahora una metáfora para reflexionar sobre el acto de leer. Leer la imitación que hace el lenguaje de un objeto, es un acto de tres escenas. En la primera, el lector se enfrenta a la información (creación e imitación del lenguaje) para conquistar el sentido o no-sentido de la transcodificación -o traducción en palabras de George Steiner-. En la segunda, el lector acomete con su ejército de saberes al sentido o no-sentido conquistado y vuelto en su contra en el campo de la interpretación (la imitación del objeto-texto, es decir de un objeto que ha sido traducido). En la última escena vemos como el lector re-significa el sentido del objeto-texto y crea un nuevo texto (la imitación de lo imitado): victorioso, el lector renace como autor.
Aun algo más. Comprender una lectura no es discernir cuál es el objeto del texto. El primer concepto se refiere a la percepción intelectual de la imitación del objeto y, el segundo, a la adquisición de nuevos saberes: el del lenguaje como objeto, el del lenguaje como arte-medio de comunicación, y el del sentido del objeto imitado.
Este discernimiento de las imitaciones se obtiene bajo cuatro condiciones. Una, si el arte del lenguaje ha sido bien construido en su fábula[1]. Otra, si el lenguaje deja de imitarse a sí mismo pues es aquí cuando deviene arte-objeto (el arte por el arte: el lenguaje por el lenguaje). Una más, si el lector tiene una imagen previa de lo que está leyendo y logra identificarse con el objeto a través de las impresiones que este le causan. La última, (la catarsis), si el lector impresionado vuelve su mirada hacia sí mismo en un acto de purificación de sus de-fectos e im-perfectos de hombre que es y decide transformarse en un hombre que podría ser.
Si la búsqueda de identidad de los adolescentes supone el hecho de hallar sentido a la existencia en el mundo que les acoge, la lectura y producción de la información de las imitaciones del mundo no es útil para encontrar una respuesta que no sea otra que la impresión de estar perdido entre las significaciones. “Si uno no ha visto antes al retratado, no producirá placer como imitación, sino por la ejecución, o por el color o por alguna cosa semejante” (Poética, 4). Y si es un disfrutar el aprender y deducir qué es la cosa -la cosa es nosotros en esta existencia-, una aproximación a algún indicio esclarecedor sería el preguntarse ¿cuáles son las lecturas que los adolescentes hacen de las informaciones percibidas y recibidas desde el lenguaje (mundo de significaciones), los objetos y, los actos de los hombres?
[1] Sobre
la Fábula y la construcción de los hechos en “Poética” de Aristóteles, principalmente en los capítulos 6 a 18.